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Dan Guajars

Santiago, 1977. Periodista de profesión, lector y autor de fantasía y ciencia ficción desde los 12 años, trabaja en marketing online y hace clases de Internet para periodistas. Felizmente casado con Lucía Gabriela y es el orgulloso padre de Amanda Luna.

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Las Criaturas del Cyborg

Las Criaturas del Cyborg - Diego Muñoz Valenzuela De Diego escuché mucho durante casi toda mi época de farandulero sci-fi. Su novela “Flores para un Cyborg” era una leyenda aclamada como obra maestra inencontrable, publicada fuera de Chile y sin posibilidad de ver una copia por estos rincones. ¡Maldición! Todavía espero leerla, algún día.

Hasta que me llegó una invitación al lanzamiento de “Las Criaturas del Cyborg”, secuela de la anterior. De hecho el libro llevaba algunas semanas en librerías antes de ser lanzado y yo por supuesto ya tenía mi copia bajo el ala.

Leí la primera mitad de una patada y tuve que detenerme y analizar lo leído. La lectura se me hizo leeeeenta, principalmente por dos detalles importantes: 1) el retrato de unos villanos que (por sus características) debían ser unos natres de sangre fría, torturadores y asesinos, pero que parecían sacados de una serie infantil, especialmente sus diálogos de Pierre Nodoyuna que se soba las manos. Y 2) las omisiones y referencias a la novela que nunca leí, que se daban por conocidas y que se intentaban suplir con latos diálogos entre los personajes mientras recordaban pasajes de su pasado, en varias páginas consecutivas donde no ocurre nada.

Antes que piensen que estoy arrojando la novela al tacho, debo decir que en ausencia de la acción, los diálogos entre el Cyborg (Tom) y su creador son realmente hilarantes y son un acierto destacable, es difícil escribir con gracia y que los personajes suenen de verdad cómicos. Hubiese preferido que los antagonistas no sonaran tan cómicos también, especialmente cuando planeaban un degollamiento, o ese Cachete Chico que me sacó hartas carcajadas… pero bueh.

Sólo eché de menos más descripción, de lo que ocurre alrededor de los personajes mientras hablan, cómo es el lugar donde están y hasta qué punto expresan emociones con sus cuerpos. Pero eso es una obsesión personal mía, no es una falla del libro. Salvo algunas escenas donde no se sabe dónde están los personajes, si están sentados en una sala o apretujados dentro de un clóset, mi imaginación pudo suplir la ausencia de descripciones en las demás.

La novela se sustenta en los diálogos y confabulaciones de dos grupos (los “buenos” y los “malos”), en su afán de resolver asuntos inconclusos y cobrar viejas rencillas. Tiene un aire de novela negra (juvenil) y un lenguaje cuidado. El Cyborg es exótico, su solo nombre y las referencias humorísticas a él como una lata vieja y oxidada, además del dibujo de la portada, proponían una imagen de robot humanoide clásica que luego me enteré por un par de párrafos casi al final, que no es tal. Y NO ES EL PROTAGONISTA, aunque todo pareciera girar en torno a él.

Es un libro para un público juvenil y sería un buen regalo de cumpleaños para ese chiquillo y chiquilla ávidos de lecturas entretenidas. Recomiendo a los más viejitos (como yo) leer “Flores para un Cyborg” antes. En serio. Y si alguien sabe dónde la puedo encontrar, deje un posteo aquí y rápido voy a comprarla.