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Dan Guajars

Santiago, 1977. Periodista de profesión, lector y autor de fantasía y ciencia ficción desde los 12 años, trabaja en marketing online y hace clases de Internet para periodistas. Felizmente casado con Lucía Gabriela y es el orgulloso padre de Amanda Luna.

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The Best of the Best: 20 Years of the Year's Best Science Fiction
Bruce Sterling, William Gibson, Stephen Baxter, Lucius Shepard, Ian R. MacLeod, Greg Bear, Connie Willis, John Crowley, Brian Stableford, Ted Chiang, William Sanders, Steven Utley, Molly Gloss, Tony Daniel, Robert Reed, David Marusek, Maureen F. McHugh, Greg Egan, Paul J.
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Cuentos chilenos de terror

Cuentos chilenos de terror - Francisco Ortega, Jorge Baradit, Luis Emilio Guzmán, Francisca Solar, Marcelo Simonetti, Carlos Tromben, Daniel Villalobos, Mike Wilson Aunque la portada diga que son de Terror, se trata de un amplio espectro (bazzinga!) de cuentos fantásticos que exploran el miedo desde la perspectiva de una generación de escritores que en promedio no superan los 35 años de dad, con influencia del terror televisivo de los 80 y las tendencias de moda literaria del presente.

No me aterró, ni siquiera me dio sustito, pero sí me puse en la piel de mi yo de hace veinte años y proyecté virtualmente lo que habría sentido si los hubiera leído en esa época impresionable de mi juventud. Llevo tantos años leyendo fantasías surtidas que algunas temáticas no me hacen ni cosquillas, pero estoy seguro que el público al que realmente está dirigido este libro (escolares) se va a revolcar de espanto y los comentará al día siguiente con temibles ojeras.

Todas las historias están adscritas dentro de la tradición del cuento, estructuradas de manera simple, sin experimentos, y en extensiones apropiadas para una lectura rápida. En algunos cuentos me llamó la atención que el narrador-protagonista no tuviera nombre (no se nombra a sí mismo ni es nombrado por otros personajes), incluso que no tuviera una descripción apropiada para imaginar algo de él, pero luego de googlear el tema comprendí que no es para volverse loco ni salir con pancartas, se trata sólo de una obsesión mía.

Una de las historias (Ortega) me dejó fascinado, porque mezcla lo real y cotidiano con la mitología cercana y los horrores de un pasado reciente. Me gusta eso al punto que seguiré su ejemplo.
Otra de las historias (Wilson) contada desde la perspectiva del monstruo me gustó particularmente, pero al mismo tiempo me dejó frustrado. Esa misma historia contada desde la perspectiva de una víctima, quizá la chica del beso, habría logrado aterrarme en serio.
Otra (Baradit) comenzó como la historia de un fantasma y terminó como una descripción épica de un futuro aterrador dentro de la tradición de Ygrasil, produciéndome algún escalofrío por lo vívidas de las imágenes.
La única historia gráfica del libro (Ahumada2) es un excelente ejemplo de cuento con enfoque tenebroso y tensión en aumento, con un final linkeado con el principio. Aunque es un comic, es también el cuento más cuento de la antología.
Un relato (Tromben) usaba una manera extraña de referirse a los mapuche como “minoría autóctona de la región” y los pumas como “gran predador autóctono”, frases que se repiten en un inicio vago y poco prometedor y que finaliza como un relato que es de los pocos en la antología que logra esa atmósfera de desasosiego creciente. Ese final potente corrige la vaguedad y la ausencia de claridad del inicio.
La historia del pescador (Solar) que está más preocupado de su plata que de lo obvio, me dejó tenso y es lo más cercano al susto que sentí leyendo los cuentos de este libro. Aunque no entendí qué papel jugaba la ceniza en el cuadro, no es necesario entenderlo realmente. Imaginé algunas respuestas rebuscadas.
El relato del padre que habla con su hijo (Guzmán) al igual que el del tipo que va donde su polola en un paisaje invernal acosado por aves de rapiña (Simonetti), no lograron llevarme a un estado donde sintiera el mínimo grado de asombro, esperable en una historia que busca atemorizar.
La historia del joven que sobrevive a su viaje en el Démeter (Villalobos) funciona como fanfiction de otra obra muy famosa; y si bien no me produjo temor, sí me hizo dar un par de urras mientras iba en el metro, por tratarse de una obra bien orquestada y que ofrece un punto de vista distinto al conocido acerca de una historia muy manoseada. Un veradero acierto.

Se nota que los autores de los cuentos mejor logrados en esta antología conocen el oficio del cuentista y comprenden cómo ganar la atención del lector, cuando usar un recurso estrambótico en un contexto calmado, cuando mostrar una imagen que golpea, cuando hacer una pregunta que no puede ser contestada, y especialmente cuando no ser obvios. De verdad vale la pena leerlo, por el simple placer de leer.

(Hay algunas imágenes grotescas surgidas de este libro y que me rondaron mientras arrancaba la carne de un pollo frito esta tarde. Eso podría considerarse un triunfo).