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Dan Guajars

Santiago, 1977. Periodista de profesión, lector y autor de fantasía y ciencia ficción desde los 12 años, trabaja en marketing online y hace clases de Internet para periodistas. Felizmente casado con Lucía Gabriela y es el orgulloso padre de Amanda Luna.

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The Wise Man's Fear - Patrick Rothfuss Esta es la segunda parte de (no tengo idea cuántas novelas en) la saga de Las Crónicas del Asesino de Reyes. Puede leer acá la reseña al primero libro, El Nombre del Viento.

La novela es grande como un ladrillo, pesa suficiente para que me doliera la espalda cargándola a todas partes, y está narrada con un ritmo pausado, sin apuro, que avanza impasible a través de las peripecias de Kvothe. Comienza ahí donde terminó el primer tomo y esta vez sé sin duda que queda en continuación. Sí, búrlense. Y avanza hasta el punto en que ya sabemos por qué es un simple posadero en un pueblo lejano. O por lo menos se puede atisbar algo de eso.

Y dado que se trata de un volumen gordo, esta reseña llena de spoilers es igual de extensa. Guárdela en su Evernote y léala otro día si quiere, o cuando tenga tiempo. Y aviso que la escribí verdaderamente DECEPCIONADO.

Personajes descafeinados

El uso de personajes estereotipados se extiende a lo largo de la novela. Todos los personajes se sienten idénticos, con excepción de algunos profesores con características destacables. Los “malos” son todos igual de malos y despiadados. Las mujeres del relato son la misma mujer con distinto ropaje, alguna destaca más que las otras pero en el fondo todas tienen ese mismo tono, la misma cualidad humorística, la misma capacidad de sonrojarse y volverse transparentes a los ojos del lector. Estos personajes que son clones de una misma voz sirven para cumplir objetivos y lograr la entrega al editor, pero son la salida fácil. No me gustó nada el abuso de este recurso, el uso de maquetas en vez de personajes, a las que simplemente se les cambió el disfraz y el nombre. Y tratándose de un volumen tan gordo, se podrían haber evitado estos chascos corales que suenan como ecos en una habitación vacía, y el texto habría sido igual de bueno.

Los únicos momentos en que se nota un genuino trabajo de construcción de personajes en torno a la historia y el mundo de la novela, es en la taberna de Kote. Los diálogos avanzan con sutileza, los personajes tienen objetivos particulares e incluso los habitantes del pueblo que interrumpen y pasan a beber de vez en cuando, son más profundos que algunas construcciones descafeinadas del relato principal.

la historia puente y la explicación necesaria, pero forzada

Uno de los trucos del autor para llevar al personaje al descenlace que ya trazó para él aún antes de comenzar a escribir, es el deus ex machina inverso (se me acaba de ocurrir), que consiste en hacer pasar al personaje por situaciones que parecen de relleno o que sirven para demostrar que es un héroe o un sabio o un pelmazo, pero que mata dos pájaros de un tiro. Esa situación crea un comodín que Rothfuss puede sacar de debajo de la manga para salvarse cuando lo necesite.

Por ejemplo, aquí van dos comodines Y SPOILERS: en una escena, luego que Kvothe hiciera un intento fallido por recuperar el anillo de Denna desde la habitación de Ambrose, y de paso quedara magullado y dolorido, va a la oficina de su profesor de silgadría. Allí el profesor, casualmente, le pide que ayude con un horno para calentar vidrio. Kvothe tiene mucho calor, tanto que sus ropas están empapadas, pero de todas maneras sigue con la tarea inútil, al final lo que sea que estaba haciendo el profesor, se desmorona y cae inservible. El profesor y Kvothe tienen una conversación, y cuando Kvothe sale de la oficina se desmaya. En la enfermería, una amiga le cubre las espaldas por dos razones: porque odia a Ambrose y porque Kvothe salvó a su bff Felá en un accidente del taller en el primer libro, y también porque Kvothe estaba ayudando a su enamorada Denna. (espero que no sea muy enredado, si ya leyeron el libro lo entenderán). El primer comodín (Kvothe salvando a Felá) sale al juego y Kvothe se salva de ser denunciado por haberse metido en la habitación de Ambrose. El segundo comodín es Kvothe desmayándose por un golpe de calor, no por sus heridas y contusiones causadas por el intento fallido de hurto, y también sale al juego como coartada.

¿Me explico? Si quiero que mi personaje se salve por “acto de magia”, puedo inventar el comodín a última hora (deus ex machina)… O lo confecciono, camuflado en otra escena que cumple otro propósito de la historia, y dejo el comodín guardado en el recuerdo. Es lo mismo con las pistas acerca de los Chandrian, las encontró, las guardó, las olvidó, nosotros las vemos pero él no las reconoce. Y de pronto ¡todo calza, pollo! Va por la calle y se encuentra un clavo, lo recoge, “nunca se sabe cuando puedas necesitar un clavo” piensa, y cien páginas después está en una celda y sin esperanzas, cuando se acuerda del clavo, que guardó estratégicamente entre las costuras de su chaqueta y que le podría ayudar a abrir la cerradura. ¿Coincidencia? ¡I think not!

Rothfuss usa este truco demasiadas veces a lo largo de la novela, la coincidencia que no es tal, la pregunta que se responde a sí misma antes de ser formulada. En el libro anterior me pareció un efecto especial simpático, pero ahora me hizo ruido. No es sutil.

Creando la leyenda con recortes de collage

La historia de Kvothe dice que es un gran simpatista, un fabuloso guerrero, un amante inigualable, que puede llamar al rayo como Tambolín el Grande, y etc. Pero lo conocimos como un pobre niño que sufre, como un pobre estudiante sin dinero y como un tabernero que no sabe usar su propia magia. entonces, faltaba llenar los espacios en blanco.

Primero viaja a un reino lejano y se hace amigo de un “rey”. Luego demuestra sus poderes usando el sentido común y un cadáver. Luego, se va a la cama con Felurian y sobrevive al mundo de los Fata y las influencias de una criatura temible. Y termina viajando al país de los guerreros para aprender un arte marcial milenario. Esta última historia, con Tempi y su gente silenciosa, es la más aburrida del libro. Lo único rescatable es la espada. Y sería. Cuando regresa tiene poderes y sabiduría que nadie más posee, además de una cantidad de dinero considerable gracias a sus inventos y algunas marabuncias.

Y me aburrió. Me aburrió y me aburrió. El primer libro tenía más puntos a su favor que en contra. Esta segunda entrega es 90% relleno argumental y posicionamiento. Solo espero que el tercer ladrillo sea espectacular.