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Dan Guajars

Santiago, 1977. Periodista de profesión, lector y autor de fantasía y ciencia ficción desde los 12 años, trabaja en marketing online y hace clases de Internet para periodistas. Felizmente casado con Lucía Gabriela y es el orgulloso padre de Amanda Luna.

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El Mago del Desierto (Crónicas de Bajo Raíz #1)

El Mago del Desierto - J.L. Flores Spoilers por montones. Quedan advertid@s.

Tengo dos opiniones: leí el libro con la avidez de un pre adolescente que recién descubre la fantasía; y también con el ojo crítico del escritor quisquilloso. En ambos casos saco una suma positiva, aunque en el segundo me quedan algunas ideas rondando en la testa.

Primero, el lector casi adolescente. La historia narra el amor entre un niño mago pobre y una princesa predestinada a la grandeza. Digo que él es pobre porque lo es, pero esto en la novela no tiene ninguna relevancia; y en su caso es una virtud. Este amor lo llevará a emprender una aventura que le proveerá de un poder mayor al que poseen incluso sus maestros. Los poderes de este niño Mago del Desierto resultan ser tan grandiosos, que logra domar al dios de los insectos y desbaratar una conspiración macabra. Conoce adversarios poderosos y los derrota siempre, con justicia y sin grandes efectos especiales. La historia avanza con tal rapidez que no deja tiempo para analizar por qué ocurren algunas cosas, pero en el contexto del lector poco exigente eso no reviste mayor importancia.

El Mago del Desierto es Naruto meets Mundodisco. También sentí algo de Ang, el Avatar, especialmente con sus enemigos a los que les dice “algún día seremos amigos”. Es un niño común y corriente que de pronto es el mago más poderoso de Bajo Raíz, la ciudad de esta Tierra que contiene un poco de cada una de las Tierras del multiverso. Y aunque los eventos ocurren así de rápido, Omar no se sorprende demasiado, nada le sorprende en realidad. Es muy rarito él.

En el contexto del libro entendido a partir de sus propias reglas, es una historia completa, entretenida, los personajes son simples y gracias a las ilustraciones de Ángela González es muy fácil quererlos. No sé si me hubiese encariñado con el gólem si no me lo hubiesen mostrado por primera vez de pie bajo la lluvia, con esa cara tierna en un cuerpo grande de piedra (p. 37).

Ahora, el escritor mañoso. Acercándose al final del libro ocurre algo que le critico también a Gaiman y que no me gusta: que las respuestas a preguntas importantes de la historia se respondan “fuera de cámara”; prácticamente todo el relato se representa desde el punto de vista de Omar, el Mago, que inicia la novela como un anciano que cuenta una historia. Y llegando al final, en aquellos pasajes donde Omar no estuvo presente, se llena el vacío con un injerto de historia contado desde el punto de vista de otro personaje, pero siempre bajo la premisa de Omar anciano contando la historia. Eso me produjo demasiado ruido. En total la historia queda redondita y todo calza, pero la manera de mostrar escenas que ocurren en otro lugar sigue pareciéndome fácil y apurada.

(De hecho tengo una solución a este asunto particular, pero daré la lata con ella en otro post).

Otro aspecto del relato, que mi alter ego adolescente pasó por alto, son las constantes soluciones “porque sí”. El Mago del Desierto es un niño poderoso y punto, saca soluciones de debajo de la manga y todo ocurre como tiene que ocurrir, sin mayor dificultad. Sus amigos son comodines que se hacen cargo de aquellos asuntos donde el Mago es débil (a lo Goku). Me imagino que con más tiempo y trabajo, habría sido un libro potente, pero ladrillezco como los tomos finales de Harry Potter.

Encontré errores de tipeo, suficientes para ponerme a sospechar. Pero ey, ¡nos pasa a todos! Además son errores “decentes”, unos plurales escritos en singular, algún artículo invisible, ese tipo de detalles. Por lo menos no recuerdo ninguna falta de ortografía de esas que me dan urticaria.

Tiene un humor acorde con el tono general de la novela, aunque el ejercicio de desconectarse de la lectura lineal e ir a leer un pie de página cómico molesta luego del cuarto llamado.

Hay un pasaje “humorístico” que de verdad me molestó, porque me pareció una falta de respeto y una crueldad. Me refiero al chiste de la carretilla (p.246). ¡Eso no se le hace a un personaje querible! Malo JL, malo malo.

La novela en general está bien lograda y hasta el cascarrabias la disfrutó, cuando no estaba peleando con el Dios de la Máquina. Hay que dejar en claro que es una novela para niños desde 12 años, y sé que los niños que la lean la disfrutarán totalmente. La ética de los personajes concuerda con las necesidades de aprendizaje de ese grupo, supongo. Tampoco es fantasía épica. Dejémosla en Fantasía a secas. Y quiero leer las secuelas, de verdad que quiero.